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Antecedentes
Usurpación Inglesa
El gobierno inglés tenía
noticias sobre el estado y población de las islas Malvinas, datos aportadas por
el Capitán Fitz Roy luego de su periplo al sur, en 1829. Gran Bretaña emprendió,
nuevamente, la posesión de las islas como una escala para descanso y
abastecimiento en la ruta de navegación hacia Australia y Tasmania por el Cabo
de Hornos o el Estrecho de Magallanes.
Prologada por el atentado de
la "Lexington", la invasión inglesa quedó a cargo del Capitán John
James Onslow.
El 2 de enero de 1833, al
mando de la fragata "Clío", se lanzó al ataque de Puerto Soledad.
Penetró en la bahía, donde se encontraba la goleta argentina "Sarandí",
al mando del Teniente Coronel José María Pinedo, a quien comunicó las órdenes
del Almirantazgo, consistentes en tomar pronta posesión de las islas.
Pinedo atinó a dejar sentada
una protesta formal, designó un representante y se embarcó en la goleta para
regresar con su gente a Buenos Aires, donde fue sumariado por no resistirse a la
usurpación. Días después, fondeó en la bahía la goleta "Beagle",
cuyo comandante era Fitz Roy.
La nueva situación llevó a
la colonización permanente de las islas y al desmembramiento de la unidad
territorial argentina. En Puerto Soledad, los ingleses hicieron uso de las
instalaciones y de la mano de obra contratada por la empresa Vernet. Con el
pretexto de estar bajo dominio británico, el encargado de los almacenes,
William Dickson, irlandés, rechazó los vales firmados por el ex gobernador que
los peones argentinos recibían como pago de salario. Además, el capataz Juan
Simon, francés, junto con Mateo Brisbane, ex mayordomo de Vernet, pretendieron
incrementar el trabajo del personal argentino.
Tres gauchos y cinco indios
charrúas, conducidos por Antonio Rivero, se sublevaron y, luego de una corta
lucha en la que murieron Brisbane, Dickson y Simon, tomaron la casa de la
Comandancia el 26 de agosto de 1833. Arriaron la bandera inglesa e izaron el
pabellón nacional, el cual, por casi seis meses, ondeó en Puerto Soledad.
En enero de 1834, dos
embarcaciones inglesas arribaron al puerto. El Teniente de Marina Henry Smith,
nombrado comandante de la isla, izó nuevamente la bandera inglesa e inició la
persecución de los sublevados; de a uno, los gauchos cayeron en manos de los
invasores. Rivero, solo, sin resistencia, se entregó el 18 de enero.
Los prisioneros fueron
remitidos a Gran Bretaña para ser procesados. Luego, el gobierno inglés
permitió su regreso, pues consideró que los hechos no habrían ocurrido en
territorio de la Corona.
Mientras tanto, los sucesos
sobre el desalojo argentino de Malvinas fueron puestos en conocimiento de las
autoridades bonaerenses en un detallado informe presentado por Pinedo. El
gobierno de Buenos Aires, encabezado por Juan Ramón Balcarce, inició el
reclamo por el atropello ante el encargado de negocios británico Philip Gore y,
en la Corte de Londres, el 24 de abril, el ministro plenipotenciario, Dr. Manuel
Moreno, pidió una explicación oficial por la ocupación de las islas.
El gobierno británico avaló
la actuación de Onslow. El 17 de Junio, Moreno presentó una Memoria-Protesta
impresa en inglés y francés y, a fines de ese año, difundió un folleto en
inglés denominado "Observaciones sobre la ocupación por la fuerza de
Malvinas por el Gobierno Británico en 1833", destinado a hacer conocer el
problema entre los círculos diplomáticos europeos. Pero, en 1842, Inglaterra
dio por terminada la cuestión y estableció en las islas una administración
civil con un gobernador.
Tratamiento de la Cuestión
Malvinas en la ONU
En 1945, el conflicto entró
en una nueva fase, pues la Argentina se amparó en el derecho internacional al
litigar en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, cuya Carta
propugnaba la independencia de los territorios no autónomos, entendiendo por
tales en ese entonces, aquéllos que carecían de gobierno propio.
En 1960, se convocó la XV
Asamblea General de las Naciones Unidas, de la que emanó la resolución Nro.
1.514, de fecha 14 de diciembre, denominada "Declaración sobre concesión
de la independencia a los países y pueblos coloniales". En uno de sus
fundamentos -la conservación de la unidad nacional y de la integración
territorial- se encuadró el caso Malvinas.
En 1961, por la resolución
Nro. 1.654 (XVI Asamblea), se creó un Comité Especial de Descolonización
compuesto por 17 países, número que se amplió, en 1962, a 24.
En 1964, el Comité de los 24
estableció tres subcomités de trabajo, uno de los cuales debió considerar el
caso; la Argentina pudo participar en la discusión, otorgándosele voz, aunque
no voto.
Las partes definieron el
status de las islas Malvinas: la Argentina consideró que las islas fueron
ocupadas por la fuerza; Gran Bretaña, potencia administradora, afirmó que las
islas eran colonias y las Naciones Unidas, sobre la base de la afirmación británica,
determinaron que el territorio (no la población) de las islas debía ser
descolonizado, ya que el caso se encuadraba dentro de los artículos 73 y 74 de
la Carta y de la resolución Nro. 1.514.
El 18 de septiembre, el
Subcomité III aprobó un informe -luego ratificado por el Comité de los 24-
que representó para la Argentina un avance significativo: el agregado de la
denominación "Malvinas", entre paréntesis, junto a la inglesa de
"Islas Falkland", el reconocimiento de la disputa existente entre
ambos gobiernos y la referencia en el documento a los "intereses" y no
a los "deseos" de los malvinenses.
Además, el Comité recomendó
a las partes en disputa que entablaran negociaciones.
En 1965, la cuestión no llegó
al ámbito de la Asamblea General, pues en lo inmediato se presentaban otros
problemas. Pero, en septiembre, la cancillería argentina inició tratativas con
el gobierno británico, a efectos de alcanzar una solución pacífica. La
respuesta de éste inició dos constantes de su diplomacia: la de excluir la
discusión sobre la soberanía, y la de alardear en el desconocimiento de la
resolución Nro. 2.065 (XX Asamblea) sobre descolonización, emitida el 16 de
diciembre de ese año.
En el lapso de 1966-1969 no
hubo avances.
Como derivación de la
resolución Nro. 2.065 (XX Asamblea) de las Naciones Unidas, en 1969 los dos países
convinieron en realizar conversaciones especiales que dieron por resultado la
"Declaración Conjunta de Buenos Aires" del 1 de abril de 1971, la
cual afirmó el mutuo compromiso de mejorar las comunicaciones, romper el
aislamiento y atender, por parte de la Argentina, a los intereses de la población
malvinense (aprovisionamiento, asistencia sanitaria y educación).
A tal efecto, se creó una
Comisión Consultiva Especial, con delegados británicos y argentinos, cuyo
resultado se concretó en la entrega de un documento a los isleños para pasar
al continente y en la exención recíproca de impuestos y privilegios en
actividades relacionadas con las comunicaciones. Al Reino Unido le competía
establecer el tránsito marítimo regular entre las Malvinas y el continente, en
tanto nuestro país lo haría en el modo aéreo.
En 1972, la Argentina construyó,
en Puerto Argentino, una pista de aterrizaje con planchas de aluminio para
aviones de mediano porte, lo cual permitió realizar viajes frecuentes y
regulares por parte de la Empresa LADE (Líneas Aéreas del Estado), al tiempo
que enlazó las islas con Comodoro Rivadavia.
En 1973, surgió por parte del
Reino Unido un nuevo elemento -la población malvinense- para decidir sobre el
futuro de las islas (plebiscito colonial).
En 1975, Gran Bretaña envió
una misión científica al Atlántico Sur, a cargo de lord Shackleton, para
evaluar las posibilidades petroleras del área.
El 4 de febrero de 1976, el
destructor ARA "Almirante Storni" obligó al barco inglés a abandonar
aguas territoriales argentinas; en consecuencia, los vínculos se deterioraron,
ya que ambos países retiraron sus respectivas misiones diplomáticas.
Sobre el caso se expidió el
Comité Jurídico Internacional de la Organización de los Estados Americanos
(OEA), el cual reconoció a la Argentina el inobjetable derecho de soberanía
sobre las islas Malvinas. En febrero de 1982, en la sexta ronda de negociaciones
en Nueva York, Inglaterra, cuya delegación incluía a los kelpers, decidió no
tratar más el asunto de la soberanía.
Para ese entonces, habían
transcurrido 149 años de reclamos y 17 de negociaciones infructuosas. El 2 de
abril, fuerzas argentinas ocuparon las islas Malvinas, sobre la base de la
preservación de la vida y los bienes de sus pobladores.
En represalia, el gobierno británico envió una fuerza de magnitud desusada,
que expulsó a los argentinos el 14 de junio. Hoy, el conflicto de Malvinas
sigue sin resolverse.
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