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“LOS FANTASMAS ARROGANTES NACIONALISTAS DE PERÓN SOBREVIVEN”.- Malvinas 1982

 Por: Enrique Oliva, 27/03/2007

 El presente artículo de Enrique Oliva fue escrito el 6 de diciembre de 2006.

 

El fantasma del retorno del peronismo aterrorizaba a buena parte de la Europa colonialista y particularmente a Inglaterra. El apoyo del pueblo a la recuperación de las islas lo entendían como una acción de la dictadura para perpetuarse, pero su derrota llevaría a la Argentina a manos peronistas. De allí el apuro de François Mitterrand, presidente de Francia, el principal país colonialista del viejo mundo, para ser el primero en ofrecer solidaridad y colaboración a la señora Thatcher, según lo reconociera ésta. Las manifestaciones populares en Buenos Aires y el resto del territorio, eran una preocupación permanente, culpando de ellas a “comunistas y peronistas”. Nadie escuchó en la Gran Bretaña que frente a la Casa Rosada, una de las consignas más repetidas era “las Malvinas son Argentinas y la plaza es de Perón”. Veamos como se traducía esta situación en la prensa británica. 

Los diarios del domingo 4 de abril de 1982, ya confirmada la acción argentina, repiten numerosas fotos del General Galtieri, mapas de las islas y tomas de manifestaciones en Plaza de Mayo. “¿Por qué el pueblo de Evita se vuelve a alegrar?”, se pregunta el Sunday Telegraph, y como otros medios, hablan de “Galtieri en el balcón de Evita”.           

El lunes 5 de abril, una de las fotos difundidas presentaban al general Perón y Evita con un epígrafe diciendo: “los fantasmas arrogantes nacionalistas de Perón sobreviven” (The Express).           

Andrés Graham-Yool, que en nada defiende a la Junta, en el Guardian del 6 de abril, aporta nuevos puntos de vista para interpretar los sentimientos argentinos. Insinúa que “el golpe de efecto de Galtieri lo puede convertir en un nuevo Perón”.           

También hemos visto el caso del perseguido director del Buenos Aires Herald, Robert Cox, escribiendo en diversos medios, a favor de una más correcta valorización de las demandas argentinas sobre Malvinas.  

El Herald Tribune del 7 de abril publica una foto en primera página del presidente de facto, y su principal título dice: “Galtieri triunfante y con ciertos ecos de Perón”.           

Como consigna de la campaña sicológica, los medios insisten en la frecuente comparación de Galtieri con Perón. Una repetida caricatura muestra una calle de Puerto Argentino cuyo nombre ha sido tachado y reemplazado por otro pintado que dice: “Boulevard Evita”. 

Una nota venida de  Buenos Aires, escrita por Amit Roy para el Daily Mail, del 8 de mayo trae un título llamativo: “Los peronistas vuelven a llorar a su diosa Evita”. Allí dice: “Los peronistas se encontraron con la oportunidad perfecta en el aniversario de la legendaria María Eva Perón, cuya magia se mantiene incólume entre los pobres a quienes ella amó y  explotó”. (!)           

“La tierra de la mentira virtuosa”. Es un insólito artículo firmado por V. S. Naipaul, en el Daily Mail del 19 de mayo incursionando por nuestra historia reciente y utilizando los términos más groseros e insultantes imaginables. La nota muestra tres fotos con un epígrafe único: “¿Malos gobernantes de un pueblo bueno? De izquierda a derecha los dictadores Rosas, Eva y Juan Perón y el general Galtieri”. Dice que los argentinos suelen afirmar: “Somos buena gente pero tenemos malos gobernantes... En 1972, casi todos los argentinos eran peronistas”.  

“El peronismo sería peor que la Junta” 

A Washington le inquieta el cambio de la realidad en la Argentina, consciente de que “luego de la sangre corrida y la calamitosa situación económica interna y su enorme deuda externa, será muy difícil evitar desestabilizaciones si el gobierno no accede a dar paso a la democratización del país”. Esta opinión corresponde al canciller paralelo laborista Denis Healey y va acompañada por el temor ya manifestado repetidas veces en los Comunes por miembros de los principales partidos políticos: “el peronismo sería peor que la Junta”

Entonces se llega a una situación muy curiosa. La mayoría gobernante conservadora, está coincidiendo en estos momentos con el general Haig, sin consultar al pueblo argentino, sugiriendo un plan tipo Brasil, donde elegirían mandatarios entre los partidos “democráticos”, presididos por un militar. 

Estas ideas se sostienen a gritos en todos los medios y dicen que se consideran también en Buenos Aires, según lo escribe el 13 de junio en The Sunday Mail, un tal Toki Theodorocopulos, especialista en chismes sociales, quien cita opiniones de sus amigos allí, “entre jugadores de polo”. Su pensamiento, que dice compartido, lo resume así: “Multipartidaria con militares como perros de guardia”. No descarta la inclusión de algunos peronistas, pero “sin Perón ni Evita” (?). 

La mayor inquietud se centra ahora en la necesidad de que “los militares vuelvan a los cuarteles en desgracia” porque abrirían el camino al poder al peronismo, cosa que suponen le hará muy mal al país, “porque con nacionalizaciones y expropiaciones de propiedades privadas aislarán a Argentina”. 

Aunque parezca extraño, Londres y Washington, que dicen luchar por la democracia, libertad y autodeterminación de los isleños, están preparando un gobierno para Argentina, acomodado a sus intereses. Para ellos todo sería cuestión de “estilo”, dice Theodorocopulos, pues “los argentinos prefieren estilo a sustancia”.  

A todo ello se agregan las persistentes ideas de los halcones sostenedores de Margaret Thatcher sobre “la necesidad de humillar a la Argentina”, según lo dice el 13 de junio uno de sus principales voceros, Woodrow Wyatt, en Daily Mirror. Este coincide con Parkinson y también con Winston Churchill. El nieto del ex primer ministro fue llamado a la discreción por su madre Pamela, ex esposa de Randolph Churchill y luego casada con el anciano multimillonario y político Averell Harriman. Esta señora vivía a 50 kilómetros de Washington en una residencia donde concurrían poderosos norteamericanos y extranjeros; en cuyos salones se decidían cuestiones públicas de importancia nacional e internacional. Una de éstas fue pedirle a su hijo, por sugestión de la Casa Blanca, que cerrara la boca. 

La idea repetida por Wyatt, era hablar, no de humillar a determinado sector sino a la Argentina toda. Tiende a lograr que “hasta los niños no vuelvan a pensar más en las Falklands, imponiéndoles el pago de los daños de esa loca aventura”.  

No obstante el llamado de atención materno, Winston Churchill no se calla y declaró a los periodistas, luego de la decisión de los conservadores de pedir a la Comunidad Europea el mantenimiento de las sanciones económicas contra la Argentina, y dijo: “La Comunidad Europea ya debe haber comprendido que la Junta era un trío de pequeñas ratas que enfrentó a un león de verdad y a la colectividad internacional. Demostraron que no entienden otro lenguaje que el de la fuerza. La causa de la libertad y la justicia debe consolidarse ahora con condiciones que garanticen el acatamiento a un orden internacional sin agresiones. La prolongación de sanciones por parte de la comunidad contribuirá a ese fin, para concluir lo comenzado en forma segura y definitiva. Este caso necesita ser aleccionador, haciendo compartir al pueblo una cuota de responsabilidad al respaldar una dictadura fascista”. 

Londres y Washington cuidan a Galtieri 

El 15 de junio, ya confirmada la capitulación del general Menéndez, los temores expresados en Londres tendían a la conveniencia de preservar al gobierno de Galtieri pues “las hordas peronistas en las calles” podían desestabilizarlo. Esta inquietud era compartida por los conservadores de la señora Thatcher como de buena parte de la oposición laborista. Un tory llegó a recomendar a la Junta que “debía imponer la ley marcial para evitar los desbordes de las masas fascistas”. Es decir, que los defensores de la libertad y la democracia ahora desean sostener “a la dictadura podrida”. Este es uno de los calificativos más suaves que vinieron adjudicándole, hasta llamar al presidente como “peor que Hitler”. Por supuesto, se están movilizando a “caballeros razonables” amigos de la Gran Bretaña para que influyan en las Fuerzas Armadas y ofrezcan su colaboración para integrar un “gobierno confiable”. 

El “Financial Times”,  vocero de la City, dice que hasta el hoy (2006) muy influyente laborista escocés Tam Dalyell “pronosticó que cuando los argentinos hubieran sido repatriados, habría una declaración por parte de la mitad del mundo que reconocen los reclamos argentinos por la soberanía. Inspirados por esta declaración los argentinos seguirán combatiendo. A veces no serán más que escaramuzas, pero eventualmente la lucha se incrementará. Así como los norteamericanos se empantanaron en Vietnam y la opinión pública norteamericana se opuso al punto de que tuvieron que traer de vuelta a sus muchachos, así nos veremos forzados a enfrentar el inmenso costo en sangre y dinero de la aventura Malvinas”. 

 “El pueblo en las calles”, dicen el 16 de junio los corresponsales ingleses desde Buenos Aires como un llamado de atención. La ITV, televisión privada, recomendó como lo hiciera días atrás, que “el gobierno debe imponer la ley marcial para evitar desbordes de las masas fascistas”. 

Esto demuestra las dos grandes preocupaciones de los británicos y de sus aliados occidentales. Primero, que Argentina no se descontrole políticamente como si corriera peligro de caer en la “democracia”, y segundo que abandonen la guerra y la den por definitivamente perdida en Puerto Argentino

Ayer y hoy los medios ingleses y de sus aliados europeos, Le Monde de París entre ellos, se inquietaron por el futuro gobierno de Argentina. No prefiriendo un inmediato llamado a elecciones democráticas, sugieren entregar el mando “a figuras prestigiosas radicales como el ex presidente Arturo Illia o Raúl Alfonsín”. Asimismo se destacó como una buena solución, especialmente en Londres y Washington, al secretario general de la OEA, Alejandro Orfila, quien según The Guardian, está “dispuesto a actuar como presidente interino de Argentina”. 

“Peligro de democracia en la Argentina” 

Sin embargo, la mayoría de los medios no ocultan su preocupación por los masivos disturbios en Buenos Aires, que se extienden a todo el país, y hacen tambalear al régimen militar de la Junta. The Daily Telegraph, citando un editorial del New York Times titulado “Un error fatal en los cálculos de la Junta”, dice: “Galtieri pensó que podía salvar a su tambaleante Junta de las turbas peronistas”. Allí, en el “peligro de democracia en la Argentina”, se centra la mayor preocupación de Gran Bretaña, Estados Unidos y sus aliados. Ellos están acostumbrados a dominar muchos países imponiendo y manejando dictadores cambiables, de cuyos delitos contra los derechos humanos no se entera la gran prensa. 

The Times se opone el 18 de junio a “un gobierno incontrolado por la demagogia”. Hoy persiste en sugerir “un presidente de transición”. Así como antes habló de Alejandro Orfila (“dispuesto a asumir la presidencia interina”, según sus propias declaraciones en Washington), se vuelve a hablar de otros civiles, incluido el canciller Costa Méndez. Ahora más bien se vuelcan sus preferencias por Martínez Raimonda, “muy respetado en los círculos políticos por su moderación y hombre para el camino a la democracia”. Se trata del embajador en Italia de la Junta, “fundador y líder del pequeño Partido Demócrata Progresista” (sic). 

El otro candidato civil es Nicanor Costa Méndez, “un ex diplomático, que no tiene base de poder efectivo y la poca autoridad que tenía se perdió por su desempeño en las negociaciones de la disputa de Malvinas”. De estas consideraciones, puede suponerse que en Martínez Raimonda piensa el gobierno británico, cuando lo dice The Times. 

Daily Express trae una nota sobre “Cómo los machos deben humillarse”. Una segunda es titulada: “La caída de un belicista”. Dice: “Despiadado hasta el final...”. “Vano y arrogante, Galtieri se veía a sí mismo como el nuevo Juan Perón”.  

(Fin del artículo – Fin de la carta) 

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