INSTITUTO MALVINAS :: Para pensar la Patria
 

Artículos de Interés

"No se defiende lo que no se quiere y no se quiere
lo que no se conoce"

   

 

 

 

     
 

     
     
       
       
     

 

OTRAS VOCES

Héroes a quienes se quiere ocultar

     En el pasado, se quiso ocultar para el pueblo a una parte de nuestra Historia heroica, porque pertenecía a una época que se juzgaba condenable por ser federal.
     
     En los libros de historia no existía (salvo en algunos que eran rara avis y que merecían la condena de algunos profesores; yo puedo testificar quiénes fueron algunos de ellos) ni el combate de Martín García defendido ante los franceses en 1838 ni la Vuelta de Obligado, defendida frente a la coalición anglofrancesa en 1845, y, como esas acciones, muchas otras que se ocultaban porque había que "civilizar al país". Fue un proyecto "desnacionalizador".

     El nuevo argumento es que en la guerra de Malvinas sólo hubo "víctimas" del Proceso Militar. Entonces, hay que ocultar dicho acontecimiento, porque hay que "victimizar" el país. El Proceso fue condenable por muchas razones que no abordaremos. Pero los que fueron a luchar por la Patria fueron y serán nuestros héroes. No habremos de permitir un nuevo proyecto desnacionalizador.

     Monte Longdon, 11 de junio de 1982, 21.45. Centro de dirección de la batería C (Grupo de Artillería 3). El oficial de enlace de Artillería con el Regimiento 7 de Infantería recibe mensaje radial del oficial observador adelantado, con la siguiente descripción de situación: "¡Fuegos de iluminación sobre zona oeste y noroeste del Monte Longdon! ¡Esto es un infierno; hay ingleses por todas partes, gritan como locos, muchos caen pero vienen más. Creo que estamos rodeados!". Silencio absoluto luego; la comunicación no se restableció.

     El teniente Alberto Rolando Ramos había sido agregado a la artillería del Grupo 3, ya que no pertenecía a esa unidad, y había elegido el lugar de donde ejercer su misión de observador adelantado, dentro de las posiciones de la primera sección de la Compañía B del Regimiento de Infantería 7, cuyo conjunto, dividido en cuatro secciones, debía retener el Monte Longdon. Desde esa posición podía reglar el tiro de la artillería de cañones de 105 mm. de la batería C, asentado a una distancia aproximada de 800 metros del monte y del Grupo de Artillería Aerotransportada 4, con la misma Boca de Fuego Otto Melara, a unos 2.000 metros, en una misma línea en dirección a Puerto Argentino, distante 5 km. aproximadamente de la misma elevación.

     Había encontrado una Mag. (1), por lo que había dejado su Fal, que era el arma de dotación.

     Al mediodía de ese mismo día, advirtió movimiento de tropas y helicópteros británicos unos dos mil metros delante del reducto defensivo constituido en el Monte a defender por la infantería argentina del regimiento referido, y bajo su dirección se efectuó un bombardeo sobre el lugar, comprobándose, después de efectuar 500 disparos, la cesación de los movimientos y del vuelo de helicópteros enemigos.

     Una de las experiencias recogidas por la oficialidad argentina fue que, libradas las primeras acciones entre fuerzas terrestres, el enemigo había abandonado las operaciones diurnas, pues en esas horas las condiciones de combate eran parejas y los reveses británicos padecidos durante el desarrollo de la guerra se habían producido en ese lapso horario. En esta parte de las operaciones, a pesar de la evidente ventaja estratégica que el enemigo tenía, tal experiencia, que por deducción de ese momento, y por información posterior conoció la inteligencia propia, fue tenida muy en cuenta: los mandos británicos decidieron el asalto de las posiciones argentinas por la noche.

     Después del bombardeo efectuado por la artillería argentina aquel mediodía, bajo la dirección del reglaje de Ramos, las fuerzas enemigas se replegaron o se cobijaron detrás de accidentes del terreno que protegieran su integridad.

     A esa altura del año, el día se pone a las 16, y muy rápido oscurece totalmente. En ese día, 11 de junio, la luna aparecía a las 20. Esto brindaba a los británicos la oportunidad de desplazarse durante cuatro horas y de combatir luego con luz lunar durante nueve horas, límite en que la luna caía bajo la línea del horizonte. A las 16.30, detectado por Ramos nuevamente movimiento en la misma área, se ejecuta fuego de artillería sobre blancos localizados y batidos con eficacia. (2) Este fuego continuó con las intermitencias propias de los cambios de posición, la identificación de blancos después de haber obtenido por fuego de artillería iluminación de bengalas, y de observar el batido de blancos por los cañones sin retroceso y ametralladoras de los defensores de las posiciones en el Monte Longdon hasta las 19. A las 20.30, una fuerte explosión próxima a las posiciones argentinas denunció el avance británico, (3) más acá del punto observado por Ramos y bombardeado por nuestra artillería.

     Al producirse esta novedad, Ramos pidió fuego de bengalas para ubicar las posiciones de infantería enemiga y él mismo comenzó a disparar sobre los blancos que pudo ubicar con su Mag.
     
     En algunas de sus comunicaciones, señaló que tanto las bengalas enemigas como las propias iluminaban las posiciones de ambas fuerzas, tal la proximidad que había entre ellas.
     
     Después del silencio de radio que siguió a su última comunicación, a las 22.30, Ramos ordenó al sargento Graneros, su auxiliar, que se replegara, que él lo seguiría luego. Según esa testificación, Ramos había provocado varias bajas al enemigo con su Mag. y estaba herido en una rodilla. Siguió combatiendo, sólo Dios sabe cuanto tiempo más, quizás unos minutos, pues estaba delante de la primera línea de defensa de la posición en el monte. La lucha siguió hasta el día 12 en las primeras horas del amanecer.(4) Desde la noche del día 11, probablemente cerca de las 23, los combates se desarrollaron cuerpo a cuerpo, puesto que, al sobrepasar las posiciones argentinas, los británicos se encontraban con múltiples bajas por fuego lateral o a sus espaldas, de las posiciones nuestras que continuaban luchando. Estas posiciones debieron ser reducidas una a una y esas acciones culminaron con un combate con arma blanca. Según una versión no confirmada (la testificación de un suboficial argentino) Ramos habría muerto por esa arma. Su cuerpo jamás se encontró. ¡Gloria y honor para este héroe de la Patria!
     
Notas
     
(1) Fusil-ametrallador pesado como el Fap. Se diferencia de éste en que no usa cargador, sino cinta, contando por lo tanto con una disponibilidad de municiones mucho mayor que aquél y otro tanto en velocidad de tiro, por no tener interrupciones para el cambio de cargador.
(2) La eficacia que señalamos la reflejaron las bajas sufridas y el material destruido del la Compañía B del Tercer Batallón de Paracaidistas del enemigo. Contribuyeron a tales daños también los campos minados, el fuego de ametralladoras 12,7 del Regimiento 7 de Infantería y de una sección antiaérea del BIM 5, agregada a los efectivos del regimiento mencionado. También debió atacar de consuno con la Compañía B del Batallón de Paracaidistas, la Compañía A del mismo batallón, aunque por otro rumbo, pero ésta no lo pudo hacer por el fuego que recibió por los elementos mencionados más arriba.
(3) La fuerte explosión obedeció a que un soldado paracaidista de la Compañía B, en su avance, pisó una mina antipersonal, lo cual denunció el avance enemigo.
(4) Durante todo el día 11 y la madrugada del 12, las posiciones argentinas del Monte Longdon y de otras posiciones similares, Two Sisters, Harriet, Tumbledown, William, etc., así como los lugares donde estaban asentadas las unidades de apoyo argentinas, fueron batidas por la artillería terrestre y naval británica

     Alberto Rolando Ramos había nacido el 2 de agosto de 1957. Cuando fue muerto por el enemigo, no había cumplido
los 25 años. Fue ascendido post mortem a teniente primero. Le fueron otorgadas la medalla La Nación Argentina al muerto en Combate y la medalla El Honorable Congreso de la Nación a los combatientes. El 7 de septiembre de 1979 contrajo matrimonio con Laura Susana María Dorrego; en febrero de 1982, nació de dicho matrimonio una niña de nombre Soledad.

     Oscar J. C. Denovi es politólogo, profesor de Historia Política Argentina en la Universidad Católica de La Plata, subsede San Martín, académico de número del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas y miembro de su comisión directiva.

 

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